Somos la leche : dudas, consejos y falsos mitos sobre la lactancia
Somos la leche : dudas, consejos y falsos mitos sobre la lactancia
- EAN: 9788418007156
- ISBN: 9788418007156
- Editorial: Grijalbo
- Año de la edición: 1753
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 150 X 210 mm.
- Páginas: 224
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Disponible 48/72 horas
Descripción
Alba Padró, desde su experiencia como madre y consultora de lactancia, te ofrece en Somos la leche las claves para conseguir que la lactancia sea un acto placentero para ti y tu bebé.
La maternidad es una etapa desconocida, llena de mitos y miedos, si eres madre primeriza. Y si quieres amamantar a tu bebé, debes saber que se puede aprender a dar el pecho, que no es un acto instintivo. Disponer de información y apoyo es vital para poder decidir sobre cada aspecto de la lactancia.
Somos la leche responde a las preguntas más frecuentes que se puede hacer una madre primeriza: ¿Cómo me preparo para la lactancia? ¿Qué pasa si mi bebé no se agarra bien o no gana peso? ¿Hasta cuándo debo dar el pecho y cuándo se recomienda el destete? ¿Cómo compatibilizo la lactancia materna con la vuelta al trabajo? ¿Qué cacharros necesito realmente para dar de mamar?
Este libro también da respuesta a otras muchas cuestiones no tan comunes, como son las complicaciones que pueden surgir durante la lactancia, las distintas fases por las que pasa el bebé desde su nacimiento hasta el destete, la donación de leche materna y los grupos de apoyo, cómo inmunizarse ante las críticas del entorno o cómo superar el duelo y la culpabilidad que se siente con el destete o cuando no se puede amamantar con leche materna. Alba Padró es clara en este punto: lo más importante es que la mamá y el bebé se sientan bien.
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La represión del deseo materno y la génesis del estado de sumisión inconsciente
Entender la vida como una producción deseante en lugar de cómo una resignada carencia (Deleuze y Guattari, 1972) es la clave para imaginarse una civilización no patriarcal: puesto que la carencia y la necesidad llevan a la competencia y a la propiedad; y el deseo, a la búsqueda del bienestar y al apoyo mutuo.
La conversión del deseo en carencia es también la clave para organizar la servidumbre voluntaria (E. de la Boëtie, 1550); en efecto, al impedir sus deseos, la criatura entra en la espiral de la carencia y del miedo a carecer, en donde las relaciones de tú a tú entre los amantes se transmutan en relaciones de sumisión/autoridad (A. Moreno, 1989). El estado de carencia está, casi inevitablemente, seguido del estado de sumisión.
Por eso se mata a la madre entrañable cuyo propio deseo sacia y alienta los deseos de las criaturas. Y se mantiene oculto este crimen para que no se sepa lo que había antes de la devastación: la verdadera condición de la criatura humana, con una enorme carga libidinal en armoniosa interpenetración con la madre, sin rastro de tanatismos ni de narcisismos ni de edipos innatos.
Por eso se ha dicho (V. Sau, 1992) que El Crimen de la Madre es el Secreto de la Humanidad. Y cuentan las autoras de este libro, que cuando lo descubrieron y descubrieron a la madre entrañable, se encontraron con la otra parte del Secreto, escondido precisamente en las entrañas maternas: que el Paraíso existe, que la ciencia el bien y del mal es accesible, y que los deseos de las criaturas se pueden saciar.
dto.
La supraconciencia en la gestación y el nacimiento
Desde hace poco la ciencia ha empezado a considerar que en el útero materno no solo hay vida, sino conciencia. Y no una conciencia cualquiera, sino una forma expandida y sensible de percibir, memorizar, resonar y conectar: una supraconciencia.
Dice el autor: «Este libro nace de mi experiencia clínica, vital y espiritual; de la certeza de que el bebé intrauterino, además de un cuerpo físico, es un ser sensible y consciente. No es un organismo en formación que irá acumulando conciencia, sino un ser ya conectado a una dimensión profunda de sí mismo y a la memoria transpersonal, a un campo de formación que trasciende lo físico y lo neurológico».
Estas páginas son una invitación a mirar con nuevos ojos el inicio de nuestra existencia. A contemplar el embarazo no solo como un proceso fisiológico, sino como un encuentro entre almas en el que cada emoción, pensamiento y gesto deja huella en el ser que llega. Este misterio transforma nuestra mirada sobre la gestación y el nacimiento, y nos transforma a nosotros mismos.
dto.
El Bebé es un mamífero
Esta nueva edición de «El Bebé es un Mamífero» representa una oportunidad para analizar la historia reciente del nacimiento. En otras palabras, una oportunidad para echar la vista atrás. Y debe ser así porque miramos al futuro. Esta reedición aparece ahora que no podemos dar un paso más allá sin asimilar la enorme cantidad de datos científicos acumulados durante los últimos veinte años. En primer lugar, debemos preguntarnos cómo, a cierto nivel cultural, podemos alcanzar una nueva consciencia; es por ello que me parece urgente intentar anticipar la historia del nacimiento y, así, entrar en el reino de la ficción. Nos encontramos en la Tierra de la Utopía. Hoy, en enero de 2031, estamos en disposición de presentar valiosas estadísticas relativas a un proceso de transición que comenzó alrededor de 2024. Son datos impresionantes. Los índices de mortalidad perinatal son igual de bajos en todos los países con un nivel de vida similar. Los índices de traslados a unidades pediátricas se han reducido de manera asombrosa. No ha habido ni un solo caso de parto con forceps durante cuatro años. Desde que la prioridad ha sido evitar los partos vaginales largos y complicados, la utilización de ventosas y medicación es muy rara. Y lo más importante: el índice de cesáreas es tres veces menor que antes del período de transición. El índice de lactancia materna a los seis meses está por encima del 90%, y un psiquiatra infantil ha confirmado que el autismo es menos habitual que antes. Ahora, el Hombre Sabio de la Tierra de la Utopía sí podría asegurar que en la Tierra de la Utopía, la mayoría de las mujeres dan a luz a sus bebés y alumbran sus placentas gracias a la liberación de un «cóctel de hormonas del amor». Únicamente la Utopía puede salvar a la Humanidad.
dto.
