El desarrollo espiritual
El desarrollo espiritual
- EAN: 9788499500935
- ISBN: 9788499500935
- Editorial: Ediciones Librería Argentina
- Año de la edición: 1753
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 140 X 210 mm.
- Páginas: 62
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Descripción
Cada religión se puede dividir en dos partes, una de las cuales puede ser llamada la no-esencial y la otra esencial. Las doctrinas, dogmas, rituales, ceremonias y la mitología de todos los credos religiosos, están dentro de lo no esencial. Lo que no quiere decir esto que sean inútiles, por el contrario, el hecho mismo de su existencia demuestra que son útiles y necesarios en ciertas etapas de progreso.
Un hombre o una mujer pueden ser muy espirituales, sin necesidad de realizar cualquiera de los rituales y ceremonias de ordenación, indicados por cualquiera de las escrituras del mundo, o por cualquier jerarquía religiosa. Un hombre o una mujer pueden ser verdaderamente religiosos sin creer en ninguna religión, doctrina, dogma, o mitología.
Lo esencial de la religión son principalmente dos elementos: El auto-conocimiento y el auto-control. El auto-conocimiento, es el conocimiento más avanzado del Yo superior, de la naturaleza divina del hombre, y el auto-control es la restricción del yo inferior o de la naturaleza egoísta.
En los tiempos antiguos, los filósofos griegos entendían a estos dos como los elementos esenciales de la religión, por lo tanto a la entrada del templo de Delfos, se leía visiblemente grabada la frase: "Conócete a ti mismo". Heráclito, el antiguo filósofo griego, ha interpretado este lema, diciendo: "Es el deber de todos los hombres el conocerse a sí mismos y hacer ejercicios de auto-control".
En la India, los antiguos videntes de la Verdad, consideraron a la parte esencial de la religión de una forma tan elevada, que se esforzaron mucho en mantenerla separada de la parte no esencial de la religión, la parte popular perteneciente a las masas. El resultado de estos esfuerzos fue el descubrimiento del sistema del "yoga". El sistema del Yoga trata enteramente con lo esencial de la religión, y no enseña ningún dogma, credo, ritual, ceremonia o mitología. Su objetivo principal es enseñar a la humanidad los diferentes métodos para alcanzar el conocimiento del verdadero Yo, y la práctica del auto-control.
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Ashtavakra Gita
El Ashtavakra Gita considerado dentro de la tradición filosófica y religiosa de la India como una de las obras fundamental del Advaita-Vedanta (Nodualismo), postula que sólo el conocimiento del Ser es la respuesta única al problema del conocimiento de la Realidad absoluta y también del sufrimiento humano. El propósito de la vida, en la tradición hindú, es la eliminación de todo sufrimiento y el logro de la dicha suprema, a través de la autorrealización del ser.
En los diálogos entre el legendario rey Janaka y el sabio Ashtavakra, la ignorancia, que es causa de todo sufrimiento humano, se caracteriza como la ignorancia de la identidad entre el ser individual. (Atman) y el ser absoluto (Brahman); esto lleva a asumir una identificación con los aspectos externos y transitorios de la persona: el cuerpo, la mente, el intelecto, etc., que son meros vehículos. El Ser es impersonal, imperecedero, omnisciente, es la experiencia final y permanente de quienes alcanzan el estado de liberación o de iluminación completa.
El ser, nuestra naturaleza genuina, no se describe como una entidad metafísica, extraña o ajena a nosotros que vayamos a adquirir; no es un doble ni una proyección ideal de nosotros mismos, sino que es nuestro estado natural, nuestra esencia. En eso radica la enseñanza de los yoguis y de los místicos hindúes.
Esta experiencia del ser no aleja ni desconecta del mundo, por el contrario, al recobrarse el sentido de unidad, la percepción de la realidad en cualquiera de sus niveles y el contacto con los demás seres humanos se vuelven mucho más profundos.
dto.
Despertar a lo infinito
Si contemplamos el mundo desde el punto de vista de la experiencia divina, el universo en su totalidad nos aparece como Dios mismo, como una forma de manifestación de lo Infinito. Pero si miramos nuestro universo con los ojos del cuerpo físico, entonces no es más que una estructura material llena de limitaciones, existente dentro de unos límites estrechos. Pero desde el punto de vista de Dios, es decir, contemplado desde la dimensión del supremo Conocimiento, el ser humano como forma, tal como lo perciben los sentidos corporales, desaparece y en su lugar aparece la Divinidad misma. Por todas partes existe sólo la única Realidad, el único ámbito, la única absoluta Conciencia, el único Ser en todos sus aspectos, irradiándolo todo; este Ser es todocreador, absolutamente perfecto en todos los detalles.
El hombre vive aquí en la tierra para alcanzar un estado de conciencia que podemos denominar Dios, un estado de conciencia que es vida eterna, paz perfecta, gozo y el objetivo final de la evolución. Si encauzamos toda nuestra vida hacia Dios, si nuevos valores determinan nuestras acciones, si adoptamos una visión espiritual, y si sentimos profunda adoración por las riquezas inexhaustibles de Dios, por las maravillas de la Conciencia infinita, entonces nuestra vida podrá encontrar la verdadera y auténtica plenitud; entonces podrá preservarse la integridad de nuestro ser y permaneceremos inafectados por las circunstancias y acontecimientos exteriores, entonces nuestra vida será una bendición para toda la humanidad y una vía hacia nuestro propio perfeccionamiento espiritual.
dto.
Bhagavad-Gita o El canto del Bienaventurado
Si alguien nos desafiara a demarcar con unos pocos textos la base documental de toda la India clásica, no nos aventuraríamos demasiado si respondiéramos que son tan sólo cuatro tratados que, cual fuente inspiratriz, nutren toda la cultura hindú posterior. En efecto, cuatro y tan sólo cuatro son las obras que cumplen tan egriega función: Los Vedas y los Upanishads, como baluartes de la doctrina filosófico religiosa, y el Ramayama y el Mahabharata, como bastiones de la épica hindú. Pues bien, formando una parte crucial, y como surgiendo del entramado del Mahabharata, aparece el Canto del Bienaventurado, traducción literal de la expresión sánscrita Bhagavad-Gita.
dto.
