Samkhyakarika : las estrofas del samkhya
Samkhyakarika : las estrofas del samkhya
- EAN: 9788499884998
- ISBN: 9788499884998
- Editorial: Editorial Kairós, S.A.
- Año de la edición: 2016
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 130 X 200 mm.
- Páginas: 232
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Descripción
Las estrofas del Samkhya sintetizan la esencia del sistema filosófico más antiguo del hinduismo. Ishvarakrishna recogió antiguas doctrinas presentes de manera dispersa y no sistemática en las Upanishads, los Purana, el Mahabharata y otras tradiciones de la India clásica. Conocer la propuesta filosófica del Samkhya es una tarea preliminar ineludible en cualquier estudio de carácter indológico, ya que ejerció una gran influencia en el desarrollo de las ideas y la terminología de toda la tradición filosófica hindú. El carácter extremadamente conciso de Las estrofas del Samkhya ha generado una tradición de comentaristas que llega hasta nuestros días. Su influencia en otras escuelas, particularmente el Yoga y el Vedanta, ha sido notable.La edición que presentamos (comentada estrofa por estrofa) es la primera traducción de las Samkhyakarika publicada en castellano.
1. Traducción directa del sánscrito de uno de los textos más importantes de la filosofía hindú. 2. El Samkhya sirve de soporte filosófico a la tradición espiritual del Yoga.3. De interés para practicantes de yoga e interesados en la filosofía de la India.
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El mundo es rico en escrituras, sagradas y profanas, en revelaciones y semi-revelaciones, en religiones y filosofías, en sectas, escuelas, sistemas, a los que se apegan con intolerancia y pasión los numerosos espíritus cuyo conocimiento es incompleto o nulo. Éstos pretenden que tal o cual libro es el único Verbo eterno de Dios, que todos los demás no son más que imposturas o, todo lo más, inspirados deficientemente; desean que tal o cual filosofía sea la última palabra de la intelecto razonante, que todos las demás sistemas sean erróneos, o solamente válidos en ciertas verdades parciales que incorporan el único culto filosófico verdadero. Igualmente, los descubrimientos de las ciencias físicas han sido erigidos en artículos de fe y, en nombre de estas ciencias, la religión y la espiritualidad han quedado desterradas, como obras de la ignorancia y de la superstición, y la filosofía, como antigualla e ilusión. A estas exclusiones sectarias y a estas vanas querellas, los sabios mismos se han prestado con frecuencia, confundidos, como fueron, por un espíritu oscurantista que, mezclándose con su luz, lo ha ocultado con alguna nube de egoísmo intelectual o de orgullo espiritual. Sin embargo, parece que la humanidad esté dispuesta ahora a crecer en modestia y sabiduría un poco más. Nosotros no nos ponemos ya a matar a nuestros semejantes en nombre de la verdad revelada, o porque su espíritu está educado de otro modo o constituido de otra manera que el nuestro; estamos poco dispuestos a maldecir o injuriar a nuestro vecino porque sea lo bastante perverso o insolente como para abrigar opiniones distintas a las nuestras; incluso estamos dispuestos a admitir que la Verdad está en todas partes y que no puede ser monopolio exclusivamente nuestro; comenzamos a considerar en otras religiones y otras filosofías la verdad y la ayuda que contienen, y no ya meramente para condenarlas como falsas o para criticar lo que nosotros pensamos que son sus errores. Pero siempre estamos listos para proclamar que nuestra verdad nos da el conocimiento supremo que otras religiones o filosofías no han sabido captar o no lo han comprendido más que imperfectamente, de tal manera que sólo tratan de aspectos subsidiarios e inferiores de la verdad de las cosas, o que simplemente pueden, todo lo más, preparar a las mentes menos desarrolladas, considerando las alturas a las que nosotros hemos llegado. E incluso estamos dispuestos a aceptar, tanto sobre los demás como sobre nosotros mismos, todo el contenido sagrado del libro o del evangelio que admiramos, insistiendo para que todo sea aceptado como verdad eternamente válida, y para que en cada jota, en cada tilde, en cada diéresis, sea reconocida su parte de inspiración plena.
dto.
