La paternidad espiritual y el complejo de marioneta
La paternidad espiritual y el complejo de marioneta
- EAN: 9788496808805
- ISBN: 9788496808805
- Editorial: Sanz y Torres, S. L.
- Año de la edición: 1753
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 130 X 210 mm.
- Páginas: 210
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Disponible 48/72 horas
Descripción
Ananda Kentis Coomaraswamy nació en 1877 en Colombo, Ceilán, hijo de Sir Mutu Coomaraswamy, jurista de origen indio y de la señora Elisabeth Clay de origen inglés. Tras estudiar en el célebre colegio Eton cursó estudios en la universidad de Londres obteniendo el doctorado en 1904. Llamado por el Museum ofFineArts de Boston (U.S.A.) se le confiará la dirección del Departamento de artes del Islam y de Oriente Medio, desarrollando desde entonces una intensa labor de investigación y publicación. Coomaraswamy es sin duda uno de los más importantes exponentes del pensamiento oriental tradicional, especialmente a partir de su estrecha correspondencia epistolar con René Guénon a partir de la década de los años 30.
La bibliografia de A K. Coomaraswamy es vastísima; más de un millar de títulos entre libros y artículos entre los que cabe citar: "Arte y Simbolismo Tradicional", "Artículos Selectos de Metafisica", "El Tiempo y la Eternidad", "El Vedanta y la Tradición Occidental", "Hinduismo y Budismo", "Sir Gawain y el Caballero Verde", "La verdadera filosofia del arte cristiano y oriental", "Los Vedas, Ensayos de Traducción y Exégesis", etc. Su extraordinaria erudición en los campos del arte y de las doctrinas tradicionales hacen de él una de las máximas autoridades.
Murió en Needham, Massachusetts, el 11 de septiembre de 1947.
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Yoga para el flujo del Qi : la presencia a través del movimiento
«Lo maravilloso del movimiento es que te pone en contacto con los campos energéticos interiores del cuerpo. Pero no me refiero a cualquier tipo de movimiento. Lo que Kim va a practicar contigo no es cualquier tipo de movimiento, sino el movimiento consciente.» (Eckhart Tolle)
Nuestros cuerpos son algo más que una simple forma física y pueden aportar una nueva manera de estar en el mundo. Kim Eng nos enseña cómo conectarnos con la esencia del Ahora utilizando unas prácticas sencillas, y aprenderás cómo despejar, cultivar y hacer circular la energía vital por todo tu cuerpo. Únete a Kim en un tranquilo jardín mientras te enseña con suavidad más de una docena de posturas y flujos, como:
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Cuando empieces a aprender estos movimientos conscientes despertarás todo tu ser al poder de transformación del momento presente, y compartirás una forma creativa y relajante de experimentar tu vitalidad y paz interior.
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dto.
Upanisad, con los comentarios advaita de Sankara
Los textos upanisádicos son poemas filosóficos. Casi siempre los encontramos en forma de versos y como diálogos entre un maestro de sabiduría y su discípulo. La enseñanza trata sobre las verdades últimas de la existencia, y por la índole de su contenido, se emplea a menudo un lenguaje metafórico. Aquello de lo que se dialoga es enseñanza secreta, y lo secreto, en este caso, no alude a algo de lo que no se tiene información, sino que se refiere a lo que permanece oculto para quien no tenga los ojos contemplativos u "ojos para ver", según la frase evangélica.
La no-dualidad es la esencia de las Upanisad. No se limita a interpretaciones intelectuales, sino que se presenta como un reto para despertar la sabiduría. Las proposiciones upanisádicas tienen como finalidad llevar al investigador a la experiencia no-dual, es decir, a la unidad de conciencia.
Por la explicación del filósofo Sankara a estos textos, las verdades reveladas y reveladoras de las Upanisad han sido incluidas en el entramado lógico de un sistema metafísico: la advaita. Sus comentarios dan una explicación racional a enseñanzas que muchas veces trascienden la razón discursiva.
Se suele decir que unos textos son revelados o contienen sabiduría cuando incitan al lector en esta dirección trascendente. Al leer los que ahora presentamos, se comprenderá enseguida hasta qué punto son prototipo de libros revelados. Por eso, si un ser humano alberga en su interior una demanda por descubrir las verdades últimas, en la lectura de estos poemas filosóficos encontrará un caudal inagotable de inspiración.
dto.
Días de prisión
Esta edición ha sido posible gracias a la financiación de Prashant y, como siempre, gracias a las inestimables traducciones de José María Martín.
Días de Prisión es uno de los libros más importantes escritos por Sri Aurobindo. Bajo forma de relato, él mismo narra como transcurrió la vida en la prisión de Alipore durante el año que permaneció allí encerrado hasta el día del juicio en que fue absuelto y su inmediata decisión de partir a Pondicherry siguiendo un adesh divino (una orden divina). Sri Aurobindo iba entonces a involucrarse en otra revolución –una revolución espiritual– cuyo desafío no era ya solamente el destino de la India, sino el futuro de la tierra.
Cuando me aproximé a Él por primera vez, yo no estaba enteramente inmerso en el espíritu del bhakta, ni tampoco en el del jnani. Me acerqué a Él hace mucho tiempo, en Baroda, algunos años antes de que comenzase el Svadeshi, antes de que me hubiese introducido en la vida pública. En esta época, apenas tenía una fe viva en Él. Había en mí un agnóstico, unateo y un escéptico, y no estaba absolutamente seguro de que existiera un Dios en todo lo que existe. Yo no sentía Su presencia. Sin embargo algo me atraía hacia las verdades de los Vedas, de la Gita, de la religión hindú. Sentía que debía existir una verdad poderosa en alguna parte de este Yoga, y una verdad poderosa en esta religión basada en el vedanta. Así pues, cuandoabordé el Yoga y resolví practicarlo con el fin de comprobar si mi idea estaba en lo cierto, lo hice en este estado de ánimo y Le dirigí esta plegaria. «Si Tú existes, entonces conoces mi corazón. Tú sabes que yo no pido la mukti (liberación), no pido nada de lo que Te puedan pedir otros; pido solamente fuerza para elevar esta nación; pido solamente que se me conceda la gracia de vivir y de trabajar para este pueblo que amo, y ruego que se me permita consagrarle mi vida». Durante largo tiempo me esforcé por lograr larealización del Yoga y al menos en alguna medida la conseguí, pero no me quedé satisfecho en cuanto al plano en el que yo estaba más empeñado. Entonces, durante mi reclusión en la cárcel, en la soledad de mi celda imploré de nuevo al Señor. Dije: «Dame a conocer Tu adesh (mandato divino). No sé qué trabajo debo hacer ni cómo llevarlo a cabo. Hazme conocer Tu voluntad»2. Entonces, en la comunión del Yoga percibí dos mensajes.
El primero decía: «Te he dado una obra que cumplir, y es ayudar a que esta nación se eleve. Pronto llegará el momento en el que serás liberado, porque, esta vez, no es Mi voluntad que tú seas condenado, o que tengas quepasar el tiempo sufriendo por tu país, como tantos otros. Tú reclamabas un adesh; helo aquí: Ve a realizar mi obra; esto es lo que he oído para ti».
El segundo mensaje que recibí fue este: «Algo te ha sido mostrado en este año de reclusión, algo acerca de lo cual tenías tus dudas, y este algo es la verdad de la religión hindú. Es esta religión la que Yo he reavivado y que ahora ofrezco al mundo, y es ésta la que Yo he desarrollado y perfeccionado a través de los rishis, santos y avatares, y que ahora comienza a propagarse entre las naciones a fin de llevar a cabo mi obra. Estoy haciendo resurgir esta nación para que difunda mi palabra. Ésta es el sanatan dharma, laeterna religión de la que tú no tenías antes un conocimiento real, y que te he revelado ahora. El agnóstico y el escéptico en ti han recibido su respuesta, porque te he dado pruebas, dentro y fuera de ti, físicas y subjetivas, que te han convencido. Cuando te lances a la acción, habla a tu nación, recuérdalesiempre esta palabra: que si ella se yergue actualmente, es para el sanatan dharma, para el mundo y no para ella misma. Esta libertad que le doy es para el servicio del mundo
"Yo sabía, a lo largo de todo el proceso, lo que Dios significaba para mí, porque le oía una y otra vez, siempre atento a esta voz interior: «Te estoy guiando; así pues, no temas», me decía. «Conságrate al trabajo para el que te he traído a esta prisión y cuando salgas, ten presente esto: no tengas miedo jamás, ni dudes jamás. Acuérdate de que soy Yo quien está haciendo esto, no tú, ni ningún otro. Por lo tanto, cualesquiera que sean las nubes que puedan llegar, cualesquiera que sean los peligros y sufrimientos, cualesquiera dificultades, cualesquiera imposibilidades, no hay, de hecho, nada imposible ni difícil. Yo estoy presente en la nación y en su renacer, y Yo soy Vasudeva, Yo soy Narayana, y es Mi voluntad la que se ejecutará, no la de otros. Lo que Yo deseo hacer, ningún poder humano puede evitarlo».
Durante su encierro aprendió a conocer a fondo el alma de los indios y de la madre India y su particular misión en el mundo. A lo largo de su estancia en prisión, el contacto con los guardianes, indios o ingleses, prisioneros de todas clasessociales, intelectuales o delincuentes, jueces y abogados que iban cambiando durante todo el proceso, le iban enseñando como Dios estaba en todo. En prisión descubrió que el alma milenaria de los indios les permitía disfrutar del precioso legado de su libertad interior, donde el miedo no existía, incluso en medio de las dificultades más extremas, descubrió las risas y la atmósfera pacífica y risueña de personas que, condenadas a muerte, eran capaces de jugar, cantar y disfrutar de lecturas espirituales como el Gita, los Upanishads o los Puranas. Nos habla también largamente de las cualidades que debe tener el alma aria.
“Esta alegría espontánea, esta forma de sabiduría, son la marca del sattwa, y sólo ellos tienen la capacidad de iniciar el yoga, ya que no se dejan dominar por el sufrimiento y permanecen alegres y llenos de buen humor en todas las situaciones." "Pero el hindú, como tal, condenado a la soledad y sumergido en las circunstancias más penosas, se dirige irresistiblemente hacia Dios, arrastrado por la eterna atracción que le lleva hacia Él. Así fue para nosotros. ¿De dónde procedía esa ola que nos envolvía a todos? Nadie sabría decirlo. Algunos, que jamás habían invocado a Dios, se involucraron en una disciplina espiritual y, asentándose sobre ellos la gracia del Todo-Compasivo, se mantuvieron sumergidos en la beatitud. En tres o cuatro meses estos jóvenes realizaron lo que un yogui no logra tras largos años depráctica." "Las olas sáttwicas barrían el banco de los acusados y, salvo cuatro o cinco, todos nos sentíamos inundados de una gran alegría, una alegría tal que cualquiera que la haya saboreado no puede ya ni olvidarla ni compararla con ninguna. En verdad, la esperanza del país, la esperanza de su futuro, reposa sobre la plenitud de sus cualidades sáttwicas. La soltura con la que el espíritu de fraternidad y el amor de Dios se apoderan del corazón del hindú y se expresan en sus actos, y la habilidad con la cual alcanza él mismo el conocimiento de sí, no se encuentran en tal grado en ningún otro pueblo."
dto.
